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3 Razones porqué postergar lo que es importante para ti te está matando en vida y 3 maneras de revertirlo.

Si te sientes identificad@ con el titular de este blog post es porque seguramente llevas un tiempo no escuchando esa vocesita interna que te dice que des un giro, que introduzcas un pequeño cambio que hará la gran diferencia en tu vida. Que pares un momento.

Nuestra sociedad está inundada del miedo sutil que se introduce cotidianamente en los mensajes diarios  y del simbolismo en las campañas publicitarias. Estamos domesticados para ser una cultura temerosa no pensante fuera de ciertos parámetros, porque es bastante conveniente que esto sea así. Entonces así es como resultamos ser una especie de masa ganadera, sentados en nuestros autos, protegidos e individualizados en tacos eternos en las calles, o entrando y saliendo del metro, normalizando el asinamiento, el stress, la violencia sutil y menos sutil que se da en un trayecto común en horario punta. Todos esos pequeños atentados en contra de nuestra dignidad humana y que resultan ser parte de nuestro paisaje social. Como dice mi amado:

 

Es como si estuviera diseñado para chuparte la vida y quitarte la alegría.

 

Y así es como lo viven gran cantidad de mortales, porque como ser humano estás acostumbrad@ a vivir reactivamente a las circunstancias actuales en vez de proactivamente ser maestr@ del juego interno de tu mente y tus emociones. Así es como estás entre los estados emocionales “como día lunes” y “al fin es viernes” “último día nadie se enoja”.

Curiosamente, tiendes a postergar lo que es importante para ti para cumplir siempre con compromisos con otros. Lo que nuevamente me lleva a la importancia de cultivar el amor propio.

 

La importancia de priorizarte

 

Una creencia cultural expandida como pandemia mundial, en algunos países más grave que en otros, es que priorizarte es ser egoísta. Pequeñas semillas se implantan en tu cabeza desde pequeñ@ y no te diste cuenta cómo esta creencia pasa a ser parte de tu programación de vida, de tu piloto automático. Voy a hacer una distinción entre priorizarte y ser egoísta:

  1. Priorizarte. La RAE define prioridad en segunda acepción, como anterioridad o precedencia de algo, respecto de otra cosa que depende o procede de ello.  Entonces, si hay “otra cosa que depende o procede” de ti, por ejemplo tu vida y tus resultados (¡¡Ups, algo no menor!!) y esto va a tener un impacto en tu sistema inmediato (tu familia, tus colegas, tus amigos) y además (lógicamente) va a repercutir en como ellos estén anímicamente en relación a ti y todo lo que tu haces… ¿No es acaso importante que te priorices?Esta segunda acepción me encanta porque se homologa a lo que te dicen al subirte a un avión: Si viajas con niños o ancianos, asegúrate de primero ponerte la máscara de oxígeno tú, antes de asistir al niño o al anciano. Más claro que el agua no podría ser: ¿Cómo va a estar bien aquello que depende de ti, si tu no partes por casa y trabajas en ti para estar bien?En cambio estamos acostumbrados a ponernos en último lugar, porque esto de priorizarse está relacionado con el amor propio (OJO, no egolatría, no vanidad, no autorreferencia), algo que tampoco se cultiva mucho, por esta misma distorsión de las cosas.
  2. Egoísmo: Definido por la RAE como “Inmoderdado y excesivo amor atención (← esto lo puse yo) a sí mismo, que hace atenderse desmedidamente al propio interés, sin cuidarse de los demás”.Acá me perdonarán los ilustradísimos doctores de la lengua de la RAE. Voy a reemplazar amor por atención, pues el verdadero amor no tiene nada que ver con el egoísmo.El tema acá va en estar tan obsesionado con el mundo propio y los intereses individuales, que se es capaz de pasar a llevar a otros y ahí hay ausencia total de amor propio y una distorsión de la priorización. Nada que ver y muy lejos de lo que te hablo acá.

 

Cómo esto repercute en tu felicidad.

 

Priorizarte partiendo del amor propio es generar situaciones win win, es decir, ganancia para todos los que están en tu sistema: familia, amigos, colegas, jefes. Es imposible dar a los demás y estar bien (sin expectativas, sin estar cansad@, sin resentimiento) si no reservas espacios de autocuidado para ti donde cultivas tu intelecto, nutres tu corazón, haces cosas que te entretienen y que te movilizan a nuevos destinos personales y profesionales.

 

Cuando te tomas a ti mism@ en serio, te comprometes con aquello que es importante para ti y que sabes va a generar una ganancia para ti y tod@s los de tu entorno, y dejas de lado los compromisos que sientes como un deber, no solo te estás priorizando sino que estás haciendo espacio para experiencias nuevas, queriéndote más, y acercándote a sentirte más feliz en el día a día.

 

La felicidad no es una meta, sino un estado experimentado a través de las cosas en que te enfocas y a las actividades que realizas. Si alguien te dijo alguna vez que la vida no es para ser feliz, que la risa abunda en la boca de los tontos, que el trabajo que haces no es para realizarse sino para pagar cuentas y que en general la la felicidad es una especie de infantilismo: quiero que mires los resultados de su vida – y no solamente en lo material – y te digas si es esa la vida que quieres para ti o no.

En generaciones pasadas crecimos con muchas creencias sobre este tema, que estaban relacionadas con el momento de la historia mundial. Claro, si estamos en plena segunda guerra mundial, la búsqueda de sustento no necesariamente se basa en realizarse como persona, sino que es algo muy de chakra 1: sobrevivir. Llevar el pan a la mesa, abrigar a tus hijos y asegurarles un techo.

 

Sin embargo los tiempos cambian y estas mentalidades siguen traspasándose de generación en generación, razón por la que se hace necesario revisar las creencias que tienes en tu ADN, si no quieres generar un cortocircuito entre lo que tu quieres, lo que crees y las posibilidades del momento histórico en que estás viviendo.

 

Las 3 razones porqué postergarte te está matando en vida

 

Es fundamental vivir con sentido. Me refiero a un sentido más allá de levantarse, ir al trabajo, llegar a la casa, cocinar, juntarse con los amigos el fin de semana, irse de vacaciones de resort al extranjero, pagar tus deberes y con lo que te queda vivir el mes. Me refiero a un sentido interior. Alinead@ a tus valores. Con un sentido que te mueve a hacer para crecer y contribuir más allá de lo concreto de cada día. Por eso, cuando postergas lo que te gusta, lo que te llena de sentido, propósito y pertenencia te matas en vida:

 

Razón 1: Estás perdiendo tiempo

 

El tiempo es tu vida. Es el gran regalo por estar acá, sin embargo, lo malgastas en personas que no te nutren, en compromisos por el compromiso, en trabajos que no te gustan, en hablar más de la cuenta, en ventilar tus frustraciones por ahí y por allá y en actividades que no te hacen crecer.

¿Estás hablando de lo mismo una y otra vez?

Recuerda que lo que piensas se traduce en una emoción, en palabras habladas y en acciones. Todo eso consume tiempo. ¿Estás usando tu tiempo para algo constructivo. o solamente lo estás perdiendo?

 

Razón 2: No estás viviendo tu máximo potencial

 

Tienes un montón de talentos que si no los usas, los perderás. ¿Has escuchado la frase que le dicen a todos aquellos que aspiran a vivir de sus talentos artísticos?

90% trabajo y 10% talento.

Seguramente el uso de estos talentos te ayudarían a no solamente cumplir de una forma más hábil, única y encantadora tu propósito de vida, sino también a ser más feliz. Es simple y lo que requiere es un cambio de mentalidad para darle inicio a esto.

 

Razón 3:No estás avanzando, ni creciendo, ni contribuyendo

 

Dos de las seis necesidades básicas del ser humano, y que son de la dimensión espiritual, son el crecimiento y la contribución. Si no avanzas, no creces. Si no estás contribuyendo, tu trabajo es solamente para ti y para cubrir necesidades inmediatas. ¿Cuál es el sentido de esto? Si no eres una persona egoísta, seguramente estarás de acuerdo con que no hay mucho sentido en ello. Como mencioné más arriba, los tiempos han cambiado y hoy te puedes “dar el lujo” de ser feliz. Si no estás creciendo, te estás muriendo, como dicen tantos autores de desarrollo personal y es tan cierto.

¿Cómo se siente el estancamiento? ¿Cómo huele el agua estancada?

Cuando empiezas a priorizar lo que es importante para ti y dejas de esperar tu tiempo libre para hacer todo eso con que sueñas hacer, cambian tus emociones, tus pensamientos tu actuar y CAMBIAS TÚ.

 

Tres formas mágicas de revertir la postergación

 

¿Estás de acuerdo conmigo si digo que postergarte trae como consecuencia estancarte? Coméntame abajo.

No tengo certeza de que se pueda ser feliz siempre, porque los seres humanos somos una obra de ingeniería divina y las emociones son parte de nuestra inteligencia intuitiva. Es importante aprender a navegar tus emociones y gestionarlas bien.

Puedes empezar a enfocarte en actividades que contribuyen a tu felicidad y que sin duda te aportaran más felicidad en el camino. Acá van tres formas que yo he comprobado en mi experiencia personal y que han funcionado con las personas que he trabajado:

 

1. Define lo que es importante y que te hace sentir feliz

 

Cada persona es un océano de maravillas, y lo que es importante para ti es único y subjetivo. Haz una lista de aquello que es importante y que sabes que te va a traer felicidad. Al lado, escribe qué es lo que tienes que hacer para lograr vivir aquello que es importante.  Ponle acción. No dejes que esa lista se ponga amarilla en la puerta del refrigerador. Haz pequeños compromisos contigo todos los días. La única persona con la que vas a estar en falta es contigo mism@ y justamente eso es lo que vamos a revertir.

Es un acto de amor propio dedicar tiempo a todo aquello que es importante.

 

2. Ejercita el músculo del NO

 

Cuando te comprometes en actividades que son un deber del tipo “mochila pesada sobre mis hombros” más que un deber que haces con placer, y cuando ves que tu agenda tiene más actividades bajo la categoría del deber fastidioso que el deber placentero, ha llegado la hora de replantearte cómo vives tus relaciones personales, cómo estableces compromisos y cómo te priorizas. Si no sabes decir no a la gente y actividades que realmente no quieres y no necesitas hacer, nunca vas a tener tiempo para comprometerte en aquello que sí es importante para ti. Y eso te va a pesar. No quieres llegar al final de tu vida preguntándote ¿Qué hubiera pasado sí…?

Mientras más dices que sí a todo y sin filtro, más parad@ vas a estar en la base de la montaña, mientras todas esas personas a las que les dijiste que sí van a tener un festín en la cima. Mientras más les sigas diciendo que sí a todo, más pesada se hace tu mochila para subir esa montana.

Aprende a decir más NO sin culpa.

 

3. Aprende a negociar

 

Claramente no puedes vivir como hedonista y hay compromisos y deberes que hay que cumplir. Valórate y valora el tiempo que inviertes en esas actividades. Prioriza tu tiempo, tu lista de compromisos, organízate con un plan de acción y negocia para que seas bien retribuíd@.

Por ejemplo, si en tu trabajo necesitan sacar un proyecto adelante y eso requiere que hagas horas extra: ¿Cómo se van a devolver esas horas? ¿En dinero o en tiempo? ¿Cuál va a ser el valor de ellas? ¿Cuándo se van a devolver? ¿Bajo qué condiciones?

O en tu casa, supongamos que tienes hijos: Hoy tu pareja tiene un compromiso recreativo con sus amistades y te toca quedarte con los niños. ¿Qué tarde de la semana va a ser para ti y fuera de la casa?

Negocia o estáncate.

 

Comienza de poco. Elige una de estas técnicas y aplícala día a día en tu vida, para que cuando sea realmente necesario la vida te encuentre prevenida subiendo a la cima de esa montaña y con un equipaje ligero. Como siempre, si tienes dificultades y quieres llevar tu vida al siguiente nivel, no dudes en agendar una sesión libre de costo conmigo para que evaluemos si yo soy la coach adecuada para acompañarte a vivir tus sueños.

Estoy deseando leer tus comentarios. Un abrazo grande, Cata.

 

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