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¿No avanzas? Seis claves para saber si eres adict@ al drama.

Drama. Dulce, adrenalínico DRAMA.

Drama. El eterno enemigo de la consecusión de metas.

¿Por qué las personas podemos llegar a ser tan adictos al drama? Y sin darnos cuenta.

Estoy convencida que es una mezcla exitosa de condicionamiento temprano  y luego los medios de comunicación masiva siguen regando la plantita y lo hacen parte del diálogo común. Es cuestión de ver los programas infanto juveniles que tratan temas de (des)amor, traición, mentiras manipulación, chantaje, amargura, lágrimas… muy parecido a las teleseries, a las canciones románticas y todo lo demás que te condiciona y domestica para relacionarte con tu propio estilo muy particular.

 

Es una condición inherente al ser humano el querer estar bien. Nadie en su sano juicio se despierta deseando que le vaya mal, que lo asalten en la esquina, que l@ atropellen, etc. Entonces ¿Por qué existe tanto drama en la vida del ciudadano común?

Una adolescente me dió la respuesta:

 

“Es que hay que ponerle emoción a la vida”.

 

¡Qué peligroso! Me da para pensar lo siguiente:

 

CRONOLOGÍA DEL DRAMA:

  1. Una persona, (TÚ, YO, TODOS) es condicionada desde pequeña por lo que ve en la casa, lo que escucha en su entorno cercano, lo que ve en la televisión, lo que escucha en la radio.
  2. Ciertas actitudes se normalizan y buscas recrearlas en la vida.
  3. Llega la adolescencia con toda su carga emocional y hormonal y si engachaste con el drama en la infancia, lo intensificas en la adolescencia. A menos que: A. Ocurra uno o más eventos que revierta esa situación. B. Seas una persona muy resiliente. C. Tengas desarrollado un alto nivel de consciencia. D. Te hayan enseñado desde niñ@ a gestionar tus emociones para llegar a la madurez emocional a medida que vas pasando etapas. En ese caso sería muy extraño que fueras adict@ al drama. E. Todas las anteriores.
  4. Supongamos que no ocurrió ni A, B, C, D ni E. Pasó la adolescencia y entraste a la Universidad. Comenzaste la carrera por el título que te abriría las puertas al mundo profesional laboral y tener ciertas experiencias y bienes materiales de acuerdo a tus estándares. A esa altura ya estás en piloto automático, comportándote como siempre te has comportado, pero creyéndote grande y madur@ por que ahora estás en la U.
  5. Pasó el tiempo y no hubo ni eventos ni reflexiones muy profundas sobre tu vida ni tu comportamiento. Saliste de la universidad a la vida. Ahora han pasado años y estás leyendo este artículo y dices: “Nooooo. Yo no soy adict@ al drama”.

 

Yo espero realmente que no seas adicto al drama. No hay nada más agotador que vivir una vida llena de amargura y eventos desafortunados. No hay nada más agotador para el entorno, que una persona viva lamentándose como disco rayado sobre el sufrimiento de su vida. Sin embargo, si cualquiera de estas seis cosas te pasan constantemente, hay una adicción al drama en piloto automático, porque obviamente: ESTO NO ES CONSCIENTE. Te lo digo yo, que cuando niña y no tan niña era una OPERA.

 

 

La adicción al drama es un tema serio. Peligroso: He tenido conversaciones con personas que están en un espiral tan negativo que me han reconocido desear que les pasen eventos trágicos para llamar la atención de alguien. Y generalmente ese ha ocurrido. Por eso:

 

OJO EN DONDE ESTÁ TU FOCO DE ATENCIÓN.

LO QUE OBTENGAS EN LA VIDA, ES AQUELLO EN LO QUE ENFOCAS.

TU ENFOQUE ES EL QUE VA DESENCADENANDO LOS SUCESOS DE TU VIDA.

 

No se trata de un ojo mágico, NO. Se trata de que generas realidad a partir de lo que piensas. Es tu criterio de selección de personas, trabajos, casa, parejas, amig@s, ropa, música, etc. Y está en piloto automático, generalmente no te autosaboteas a nivel consciente.

 

Algunas luces para saber si eres adict@ al drama:

 

1. Relaciones amorosas disfuncionales.

 

Una y otra vez estás en una relación con vicios similares a la anterior.

“Todos los hombres son iguales”. “No se puede confiar en las minas”.

Y así, decidiste cerrar tu corazón y entregarte a medias. Quizás idealizaste algún tipo de relación que viste una y otra vez. Te llenaste de etiquetas sobre cómo eres y qué comportamiento debes tener según ese rol. Te quedaste pegad@ en el pasado por un mal amor y ahora “eres insensible”: Te llenaste de frases de protagonista de teleserie: ” No te involucres conmigo porque te haré daño”. “Es que sufrí mucho en el pasado”. Y un sin fin de frases clichés sacadas de lo colectivo. Pero diste en el clavo antes. Eso fue en el PASADO. YA NO EXISTE.

Y esto es lo que pasa cuando sigues viviendo en tiempo pasado, en vez de vivir en tiempo presente: Te hieren, traicionan, no cumplen con tus expectativas.  Pero si cumplen con tus estándares.

 

SÍ.

 

Es doloroso reconocerte que tienes estándares bajos para elegir a tu pareja, pero expectativas altas para estar con la persona adecuada. Qué dicotomía. ¿Cómo puede ser una y la otra cosa a la vez? Son esos cables cruzados en tu cabeza. Es tu baja autoestima la que produce esos cortocircuítos.

Mientras que no eleves tus estándares, y establezcas un piso mínimo aceptable mayor del que tienes hoy, seguirás involucrándote con pasteles con los que el buque no va a ninguna parte.

 

DISEÑA LA VIDA QUE QUIERES TENER.

 

APRENDE A DECIR NO. ESTABLECE TUS LÍMITES. 

 

2. Tienes expectativas sobre cómo los demás tienen que comportarse contigo.

 

YO, YO, YO, YO. YOOOOOOOOOOOOOOOO. El centro del universo. Esto tiene que ver con suponer cosas y esperar que tu interlocutor descifre la vida de la misma manera que tu. Egoismo puro.”Me miró”, “No me miró”, “Me hizo”, “Me dijo”, etc.

Las decepciones ocurren cuando tienes expectativas puestas en cómo alguien DEBE ser contigo, y generalmente esa persona nunca te ofreció lo que proyectaste en ella.

Baja las expectativas, eleva tus estándares y deja los supuestos de lado para vivir más tranquil@ y feliz.

Cada persona anda en su propia nebulosa de hechos cotidianos.  Cada persona tiene su propia forma de decodificar la vida. Cada persona es la persona más importante en el mundo.

Es así. Tu eres genial y eres lo más importante en el mundo, pero OJO: EN TU MUNDO. No en el mundo de tu jefe, tu amig@, tu familia. Ni siquiera en el mundo de tu pareja. Aunque juntos construyen un mundo donde ambos son lo único, maravilloso y más importante.

Entonces: No olvides nunca que eres maravillos@ y unic@, y ten siempre en cosideración que todas las personas lo son. Ahí comienza la magia: te respetas y respetas a los demás, sin expectativas, y con estándares tan altos que fluyen tus relaciones recíprocas: recibes lo que das.

 

3. Trabajos tortuosos que no te apasionan.

 

Sí. Es una zona cómoda. Lo he visto miles de veces. No creces profesionalmente, marcas el paso, la cultura organizacional es una shet, todos pelan al jefe, etc. Sin embargo, eso no tiene nada que ver con el trabajo que estás haciendo Y TODO QUE VER CONTIGO. Es tu responsabilidad buscar un trabajo que te llene de propósito, crecimiento y contribución. Todo lo demás es responsabilizar a otros por tu propia miseria y sufrimiento. Lo sé. Suena injusto lo que te digo. Es difícil verlo cuando estás inmerso en ese sistema.

Ahora. Si crees que no tienes otra opción de seguir haciendo lo mismo, entonces, hazte responsable de esa decisión. Decide si vas a seguir día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, hasta la jubilación quejándote por lo mismo – That’s no fu****g life – o si vas a hacerte responsable de tu vida hoy y comenzar a avanzar a lo que quieres.

 

A veces es más fácil seguir haciendo lo mismo de siempre, que hacerse cargo del propio destino. Eso significa ponerte metas:

Define lo que te gusta.

Idenifica tus redes.

Arma un plan de acción.

Empieza a avanzar.

COMO SI TU VIDA DEPENDIERA DE ELLO.

4. Te gusta el chisme.

 

En cualquiera de sus formas. Hablas, te quejas y te ries de otro. O ves a los opinólogos en la tele. O quizás eres buen@ para lamentarte. O te involucras en conversaciones llenas de subjetividades: “y entonces ella me dijo”, “y yo le respondí”, “es que tu me miraste así”…

Tus palabras son un reflejo de tus pensamientos. Son la antesala de la acción y de los resultados de lo que la vida te devolverá. Por eso, tu palabra es mágica.

Todo lo que existe es energía, también lo que dices. Por supuesto. Cuando tu hablas, tiene una intención, y esa intención se retroalimenta de lo que interpreta tu receptor. Cada vez que abres la boca para decir algo, estas consumiendo tiempo de tu vida y de la vida de quien te escucha, además estás generando un flujo energético que va a retornar a ti.

 

ELIGE BIEN TUS PALABRAS.

INVIERTE BIEN TU TIEMPO.

 

No voy a defender a nadie en particular. Se me viene a la mente personajes conocidos de la tele que en un pasado se dedicaron a algún oficio considerado “poco serio” y ahora cambian su giro y les interesa dedicarse a algo radicalmente opuesto a lo que hacían. Más de alguna vez, algun portavoz de la opinión pública (y también el resto de los mortales en la privacidad de nuestro hogar) cuestionó esa decisión. Reírse y desmerecer  alguien por lo que tuvo de oficio en el pasado es el acto de ego más grande. No solamente es sentirse superior a otro par, es no aceptar el cambio permanente en la vida.

 

 TODOS TIENEN DERECHO A CAMBIAR.

EL CAMBIO ES UNA CONDICIÓN PERMANENTE DE LA VIDA.

QUIEN REALMENTE CAMBIA, ES QUIEN TOMA CONSCIENCIA DE QUE ES NECESARIO PARA MEJORAR SU VIDA.

Por eso, antes de invertir tu tiempo vital y tu energía en hablar de otra persona, tómate un momento para reflexionar. Lo que digas SIEMPRE te va a rebotar.

5. Delegas responsabilidades y cuando no te gusta el resultado buscas culpables.

 

Me gusta la palabra responsabilidad. No así la palabra culpa. Muchas veces son usadas como sinónimos, PERO NO LO SON.

La responsabilidad te empodera, te haces cargo desde tu poder personal. Entonces es lógico que si te haces responsable de X situación, también eres responsable de sus resultados, sean positivos o no. En cambio la culpa es un concepto vitimizante, lleno de carga moral, pensado para que se te contraiga el pecho y te sientas mal.

 

La culpa es ese dedo acusador que te apunta y te arrincona como una lacra social, Y QUE NO SE TE VAYA A OLVIDAR que eres una lacra social. NUNCA. Por que además la culpa no olvida. Entonces está ahí, anidada en tu memoria y de vez en cuando aparece como un dolor de guata, una punzada al corazón, un pensamiento repetitivo que no te deja dormir… CULPA.

¿Quienes sienten culpa? Las víctimas. ¿Quienes buscan culpables? Las víctimas. ¿Quienes quieren a toda costa hacer sentir a otro culpable? Las víctimas. ¿Podemos decir que víctima y victimario es lo mismo?

 

SÍ.

 

Hazte cargo de tu vida. La única persona responsable de generar los resultados que buscas eres TÚ.

Por lo tanto, delega lo que es posible delegar. Deja la rigidez de lado y asume que nunca va a ser el mismo resultado como si lo hicieras tu – Y NO POR ESO MALO – y hazte cargo de lo tuyo HOY.

 

6. Andas a la defensiva por la vida.

 

Al choque. Tomándote todo a modo personal. Suponiendo que las cosas son de determinada manera. Asumiendo cosas sin que te las hayan dicho. Metiéndote en asuntos que no te competen. Siendo agresiv@ porque sí.

Acá no basta con tomarse un Armonyl. Nones. Si te has dado cuenta de esto y estás incómod@ haz un insight y hazte cargo. 

Esto se origina en la coctelera por:

400 cc de baja autoestima

150 cc de programación temprana al drama

150 cc de predisposición a que las cosas siempre salgan mal

100 cc de exceso de victimización

100 cc estado de ira permanente con la vida

100 cc de una mente muy ruidosa.

 

El amor propio, LA MADRE DE TODOS LOS CORDEROS.

 

Da lo mismo las proporciones de arriba. Cuando te va mal en la vida, lo que siempre está cojeando es el amor propio. Louise L. Hay lo dijo en su revolucionario libro Usted Puede Sanar Su Vida, un mensaje claro para los occidentales.

Siempre va a ser lo que más te pese, y lo que va a gatillar la seguidilla de ruido mental, estado de ira, victimización, predisposición al fracaso, y el drama.

 

Por eso: Trabaja en tu autoestima. Aprende a poner límites.

Eleva tus estándares. No te conformes nunca con lo que te hace ruido.

 

Evalúa. Si en cualquiera de estos puntos la respuesta es sí, eres adict@ al drama. Pero son buenas las noticias, LO PUEDES SUPERAR. Es más, no solo es bueno para ti superarlo, es bueno para toda la sociedad.

 

Ponle emoción a tu vida, pero elige:

  1. El momento adecuado.
  2. La perspectiva. ¿Emoción por logros o emoción por victimización?
  3. Elevar tus estándares. Estar tranquil@. Ser feliz.

 

Suelta la adicción al drama. Sé la oveja negra de tu rebaño. Ojo. Serás cuestionad@, incluso rechazad@. Lógico. Estás mostrando un gran contraste y al rebaño le gusta que estés triste, enfermo o desafortunado, porque prefiere que seas como ellos que verse forzado a cambiar para ser como tú. O en mejores palabras, una mejor versión de un@ mism@.

Elige ser esa oveja negra, ese perro verde, y búscate un rebaño nuevo con quien andar.

ELEFANTE_1

Si estás buscando generar un cambio y te cuesta salir del estancamiento, agenda una sesión de 30 minutos conmigo. Es libre de costo, y evaluaremos tu situación y si somos un perfect match para ser tu coach.

Si te ha sido útil, comenta y comparte. Estoy deseando seguir la conversación por acá.

Namaste.

3 comentarios

  1. claudia rodriguez
    14 julio, 2016

    Me engancho tu articulo desde el principio, esta muy bueno que bien Amiga!

    Responder
    • Catalina Bonnet
      25 julio, 2016

      ¡Gracias Claudia, un gran abrazo!

      Responder

1Pingbacks & Trackbacks en ¿No avanzas? Seis claves para saber si eres adict@ al drama.

  1. […] me aburrí de escuchar ese tipo de lamentos. Es otra manera de ser adicto al drama. La falta de empatía, colaboración y compasión (en el sentido original de la palabra: CON […]

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