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¿Necesitas un cambio? La verdad sobre los resultados de tu profesión, tu vida personal y tus creencias.

No es mentira que el mundo cambia día a día a una velocidad no vista en la historia de la humanidad. Lo constante es el cambio, y siempre hay que buscar una nueva ruta, la más eficiente para llevarte de A a B. O quizás Z. Depende de ti.

En esta velocidad del cambio, es cada vez más frecuente ver en nuestro continente Latinoamericano que hoy es más “fácil” transitar a una nueva profesión cuando ya llevas años dedicad@ a lo mismo. Digo fácil entre comillas porque no lo es, pero hay más gente afuera del closet con sus ganas de dar un giro y hacer algo distinto a lo que ha venido haciendo.

Este tema de la profesión es algo con lo que me he partido la cabeza desde que comencé a buscar un destino profesional por allá en los lejanos fines de 1990: primero como abogada – eso no era para mí – luego como geógrafa y hasta que finalmente di el salto cuántico para dedicarme al desarrollo personal y profesional, que es lo que me encanta, apasiona e intriga. Profundamente.

 

Este recorrido me ha demostrado empíricamente que para tener una buena vida es crucial dedicarte a una actividad que te guste, que te haga feliz y te de para vivir.

 

En esta nueva era mundial, es fundamental involucrar el corazón en tu quehacer y encontrar un equilibrio con la razón, que ha dominado culturalmente en las elecciones que tú y las personas en general hacemos.

Y con toda honestidad puedo concluir después de casi cuatro décadas de existencia que es absurdo anular la emoción.

Hay que gestionarla. SÍ, HAY QUE HACERLO. Es parte de tu madurez, que no tiene nada que ver con los dígitos de tu edad. Pero ten siempre claro que toda  decisión, por muy racional que tu creas que es, siempre tiene un trasfondo emocional:

 

Todo lo que haces en la vida es para alejarte de lo que te duele y acercarte a lo que te hace sentir bien. Es decir, emoción pura y dura.

 

La importancia de tu sistema de creencias en la elección de profesión

 

En esta trayectoria, he observado que la vida es bastante simple y las personas hacemos lo posible por enredarla. Hay creencias que respaldan esto por supuesto. Quiero detenerme en este aspecto por un momento ya que esto es fundamental para que entiendas el porqué vives como vives y porqué tienes las experiencias y resultados que tienes.

Tu sistema familiar, encabezado por tus padres y respaldado por tus abuelos, acompañados de tus tíos y primos, tienen un rol fundamental en las creencias que tienes del mundo, de tu vida y de lo que es posible para ti. A partir de ese lugar que es tu “hogar”, comienzas a moverte en el mundo, a explorarlo y a establecer relaciones fuera de este círculo.

Por ejemplo: Si tus abuelos crecieron en una época difícil de la historia mundial, donde la escasez era el pan del día a día, probablemente tus padres crecieron con una conciencia de frugalidad que te traspasaron a ti. Si bien en principio puede ser muy valiosa para ciertas áreas de la vida, esta conciencia, generada cerca de 1930 producto de la experiencia dolorosa de tus abuelos, puede necesitar una revisión el día de hoy, donde el mundo ha cambiado vertiginosamente.

Llevémoslo al área de la profesión. Recuerdo el año 1998 y tenía que elegir carrera universitaria junto a mis contemporáne@s. Hace tan solo 19 años atrás, estudiar algo que no fuera alguna carrera de corte tradicional era casi casi impensable, y los que estábamos fuera de ese espectro estábamos medios “condenados” a no encajar en un modelo de sociedad. Era la tónica común para el chiquillo saliendo de cuarto medio – digamos todos los que eramos chiquill@s en esa época fuimos testigos de esto – que no era precisamente súper aplaudido querer estudiar arte, publicidad, comunicación audiovisual por nombrar algunas. Incluso hoy hay padres que batallan con aceptar este cambio de paradigma. Se me acaba de venir a la mente otra: “mamá, quiero ser tarotista”. Imagínate el “calvario” de esa “pobre madre” que fue criada con ese paradigma antiguo de escasez datado de 1930 y con todo el rigor que ha venido después en el desarrollo de la vida profesional.

No quiero menospreciar esto. Gracias justamente a estas creencias, hemos construido un mundo y cimientos que dan paso justamente a la apertura a estos grandes cambios que vemos y hemos observado con un ojo muy escéptico.

Conozco ingenieros que son corredores de propiedades, arquitectos que hacen muebles, consultoras senior que se dedican a hacer huertos, médicos que estudian astrología, y así una amplia gama de profesionales que se interesan por giros profesionales que al parecer no tienen mucho que ver con lo que hacían inicialmente. Algunos complementan sus actividades y otros han tenido un cambio total.

Volviendo a materia (si sé, me fui por un carril, pero se me vino a la mente una amiga que es Ingeniero Civil Industrial, muy exitosa en su quehacer y que justamente ahora es una tarotista extraordinaria y de gran talento. Y tantos otros profesionales como los que te mencionaba más arriba).

Todo esto es por supuesto visto desde el paradigma de mi círculo cercano, y al cuál yo quería tener un gran sentido de pertenencia.

Y claro. Muchas de las decisiones que tomas están basadas (de manera más inconsciente que consciente) en el sentido de pertenencia a ciertos grupos humanos que comparten ciertas creencias de cómo puede y debe ser la vida.

Pero… el mundo cambia, y hoy tenemos a personas estudiando para ser Community Manager… por ejemplo.

Me saco el sombrero por tod@s es@s valientes de las décadas pasadas que se atrevieron a apostar por lo que les gustaba hacer, más allá de lo que era correcto hacer.

Recuerdo un compañero de colegio que quería estudiar diseño industrial – lo que ya era extraño – y al año siguiente se cambió a teatro. Su vida no es para nada como pronosticaban. Al contrario. Hace lo que quiere, viaja por el mundo con su trabajo, vive tranquilo.

 

Porque realmente si te fijas, el resultado de tu vida no tiene mucho que ver con la profesión que escoges, como si la mano de Dios fuera a bajar del cielo y ponerte en un trabajo ultra lucrativo donde serás muy exitos@. Al contrario. Los resultados de tu vida dependen de lo que tú haces de ella, y eso tiene mucho que ver con tu liderazgo personal.

 

Desarrollo profesional, felicidad y calidad de vida

 

Hace tan solo 19 años atrás era impensado darse el lujo de hablar de felicidad, desarrollo profesional y generación de ingresos todo junto, como si eso fuera un infantilismo impresentable. No. Lo correcto era ser “maduro” y elegir bien una carrera: ojalá de acuerdo a la expectativa de renta; cruzándolo con la inclinación científica o humanista, ojalá que la universidad perteneciera al CRUCH, y ojalá que estuviera en Santiago.

Aún escucho con cierta frecuencia el concepto madurez alejado de la felicidad, lo que me parece una creencia envejecida que hoy por hoy sirve a cada vez menos gente.

Pues bueno… ¡el mundo cambia! ¡Y menos mal que cambia! Hoy, a pesar de que estas creencias existen, hay más profesionales que se permiten hablar de felicidad e incluso hay investigadores y universidades hablando de estos temas no menores – y, me atrevo a decir apasionantes- en el aula.

Momentos de felicidad. Imagen: Stocksnap.io Podría decir que es alarmante que la poca integración del concepto felicidad y la absoluta monetización en la búsqueda de desarrollo profesional (hasta hace algunos años) haya conducido que esta tenga que ser un objeto de estudio y que se tenga que enseñar, cuando es algo innato del ser, un derecho adquirido por simplemente existir.

Pero al otro lado de la misma moneda está esta puesta en valor que grandes profesionales y líderes traen a colación para que no nos olvidemos nunca que a lo que dedicamos profesionalmente nuestras horas valiosas, esté alineado con nuestros intereses, valores y que se retroalimente en la organización por la cual tienes puesta la camiseta.

 

La integración de los conceptos

 

Dentro de estas creencias antiguas estaba una que según mi experiencia y observación, es aplicable parcialmente: Tu profesión y tu vida personal están separadas.

 

Ehmmm… creo que no.

 

Es imposible que lo que ocurra en un área no repercuta en la otra. Y si piensas que pasas más de un tercio del día con la cabeza enchufada en la dimensión profesional – laboral, cobra más importancia aún la felicidad relacionada a la profesión y se transforma en un punto central en tu calidad de vida y tu desarrollo personal.

Para ser un gran profesional, además de tener grandes competencias técnicas que son fundamentales para que hagas bien tu pega (y ojalá esas competencias técnicas sean tu talento que has trabajado tanto que se transformó en una competencia), tienes que ser una persona con ciertas áreas de tu vida trabajadas, como la gestión emocional, tus valores, tu fuente de satisfacción, tus metas. Todo esto tiene que ver con tu liderazgo personal y tienes que realmente meterte dentro de ti mismo y hacer un trabajo de autoconocimiento y crecer hacia afuera de esos límites. Porque ahí es donde está la magia de la vida

Es esperanzador que la felicidad está comenzando a tener un papel importante nuevamente en las elecciones que hacemos en nuestras vidas. Se aborda desde muchos frentes, y son todos efectivos. En mi caso, me gusta hablar de liderazgo personal, está intrínseco en todo lo que haces y decides no hacer en tu día a día.

Si te interesa mejorar tu liderazgo, desarrollo personal y profesional, te invito a trabajar conmigo. Me puedes contactar en catalina@divinoeselcoaching.com

Déjame tus comentarios y pensamientos sobre este tema, y si te gustó, compártelo con tus amig@s.

2 comentarios

  1. Sandra Cordova
    23 agosto, 2017

    Me encantó el articulo!

    Responder
    • Catalina Bonnet
      23 agosto, 2017

      Gracias Sandra :). Poco a poco vamos sembrando semillas de empoderamiento y felicidad en torno a la profesión.

      Responder

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